Pantelhó, narcoparamilitares y autodefensa indígena

11 de julio 2021

La jornada

A Simón Pedro Pérez López lo ejecutaron en el mercado de Simojovel, Chiapas. El crimen fue obra de un profesional. Desde una motocicleta en movimiento, un sicario le disparó un certero balazo en la cabeza. Impotente, ese 5 de julio, su hijo vio cómo su padre se desangraba en el piso hasta que perdió el último soplo de vida.

Indígena tsotsil de 35 años, padre de siete hijos, Simón era catequista de la parroquia de Santa Catalina, en Pantelhó. En 2020 presidió la mesa directiva de la Sociedad Civil Las Abejas de Acteal, a la que pertenecen las víctimas de la masacre paramilitar del 22 de diciembre de 1997, en la que fueron salvajemente ultimadas 45 personas que oraban en una capilla. También formaba parte del Congreso Nacional Indígena (CNI).

Era un hombre de bien, entregado a la defensa de los derechos humanos y a demandar justicia. Recién había denunciado los atropellos sufridos por los pobladores de Pantelhó a manos de un grupo narcoparamilitar dedicado a traficar drogas, migrantes y armas, así como a robar automóviles. Apenas unos días antes de su homicidio, el 26 de junio, autoridades comunales y agentes del municipio presentaron a la secretaria de Gobierno de Chiapas, Victoria Cecilia Flores Pérez, un documento que da cuenta detallada de las relaciones de las autoridades locales con grupos criminales.

El que controla la presidencia municipal de Pantelhó posee el membrete del PRD. No es un fenómeno nuevo. Sin ser el único caso, tiene años que el partido en la entidad ha servido a los paramilitares (https://bit.ly/3yEDilR). Ganó hace tres años, de la mano de Santos López Hernández, quien posteriormente fue apresado por el delito de abuso sexual en contra de dos mujeres, funcionarias de ese ayuntamiento. En su lugar se nombró a Delia Janet Velasco Flores, esposa del alcalde electo en los pasados comicios con las siglas del sol azteca, Raquel Trujillo Morales (él asegura que se divorciaron hace seis meses https://bit.ly/3yJwMdo).

En 2019, Raquel fue acusado por los habitantes de usurpar funciones como síndico municipal, asaltar ciudadanos y desviar más de 3 millones de pesos de las arcas en su beneficio, en asociación con el tesorero. Desde entonces, está asociado a los hermanos Rubén y Daily Herrera para amedrentar violentamente a quienes se le opongan (https://bit.ly/3r05hto). El patriarca del clan, Austreberto, está en la cárcel por asesinar a dos personas en el municipio en abril de 2015 (https://bit.ly/3hXCcuy). En 2002 se quiso autonombrar para ser juez local. Fue él quien abrió la puerta al crimen organizado.

El caso de Simón Pedro no es el único de un integrante de la Sociedad Civil Las Abejas ultimado en Pantelhó. En 2015, los criminales asesinaron al catequista Manuel López. No obstante que la fiscalía de Chiapas supo del hecho, no hubo avance alguno en la investigación ni se castigó a los culpables.

Con el apoyo de pistoleros de Campeche, Veracruz y Sinaloa, este grupo ha conquistado el control territorial por medio del terror, asesinatos, desapariciones, robos, despojos y desplazamientos forzados, portando armas y explosivos de uso exclusivo del Ejército mexicano. No es ajeno a la organización criminal que opera en Chenalhó (https://bit.ly/2TMWejF) y al cártel de Chamula.

La violencia desatada por ellos dentro del municipio se exacerbó en el marco de la pasada contienda electoral. El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas documentó el asesinato de 12 personas, un niño incluido y una más desaparecida, desde marzo de este año. Un sinnúmero de pobladores han sido desplazados ante el miedo y el riesgo de perder la vida. Retenes, bloqueos e incursiones de los grupos armados, en compañía de elementos policiales, son un hecho cotidiano. Diversos testimonios han dan dado cuenta de que vehículos de la Guardia Nacional han sido conducidos por integrantes del grupo delincuencial (https://bit.ly/3e0nQZu).

En medio de ese clima de coacción, 11 parroquias tsotsiles de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, encabezadas por el padre Marcelo Pérez Pérez, demandaron posponer las elecciones este 6 de junio en este municipio. Hay un silencio en la cabecera municipal de Pantelhó. Nadie quiere decir nada. De las comunidades no salen porque temen ser asesinados, advirtió tras una reunión de agentes de pastoral. Pero nadie escuchó su advertencia.

El padre Marcelo no fue el único en prevenir el peligro que acechaba. Nos preocupa –observaron los obispos de Chiapas– que algunos grupos de poder, ligados a actividades delincuenciales se infiltran en los partidos políticos.

La gota que derramó el vaso en la región fue el asesinato de Simón Pedro Pérez López y el hartazgo con el pacto de impunidad institucional que protege al grupo criminal. Dos bombas de manufactura casera fueron encontradas en el domicilio de los asesinos del catequista en la comunidad Nuevo Israelita. Colocados en una situación límite, el 7 y 8 de julio la Autodefensas para la Vida de Pantellhó El Machete confrontó a los narcoparamilitares y ocupó la cabecera municipal para defender su vida. En este contexto, un convoy de soldados y policías fue atacado a balazos cuando retiraba un bloqueo carretero.

El conflicto se exacerbó. Centenares de indígenas tsotsiles buscaron refugio en lugares seguros. La cabecera municipal de Pantelhó se volvió un pueblo fantasma. Habitantes del vecino municipio de Cancuc bloquearon salidas y entradas. Más de dos mil personas están desplazadas en la región. La pretensión de tender un cordón sanitario para aislar al zapatismo y las luchas indígenas por la autonomía utilizando al narcoparamilitarismo hizo crisis.

Twitter: @lhan55

https://www.jornada.com.mx/2021/07/11/opinion/010a1pol