Introducción a los Organismos Genéticamente Modificados
06 de septiembre de 2005
Arnaud Apoteker
Una introducción acerca de los organismos géneticamente modificados.
Hoy en día los pueblos de las Américas, desde Alaska y Canadá hasta la Tierra del Fuego, somos víctimas de la consolidación de un solo modelo económico y social que subordina las necesidades de la gente a los intereses de las grandes corporaciones trasnacionales y los poderosos bancos financieros.
Desde hace 10 años no había sonado tan fuerte la demanda de distintos actores rurales de renegociar, suspender o sacar la agricultura del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN). Dentro de dos meses, 93 por ciento del comercio agropecuario con Estados Unidos quedará abierto. México no podrá imponer ninguna restricción a las importaciones del país exportador mundial de estos productos. Unicamente el maíz, el frijol y la leche en polvo podrían mantener aranceles hasta el año 2007, si el gobierno mexicano decide dejar de regalárselos a los importadores.
Recientemente, el gobierno ha declarado, sin escuchar ni dar argumentos, como lo hizo el presidente Fox en la Cumbre de la Tierra en Johannesburgo: "La única manera de proteger la biodiversidad es beneficiar directamente a las comunidades indígenas que, a pesar de vivir en zonas de gran riqueza natural son las más pobres y marginadas". ¿Suena bien? Ahí está el gambito.
Entre las reivindicaciones indígenas formuladas en los acuerdos de San Andrés se encuentra una que sigue causando escozor: la defensa del territorio. Definido como el espacio de cruce de las relaciones de vida y reproducción de un pueblo, el territorio no es sólo el sitio donde vive un pueblo pues -como en el caso de los huicholes (o wixaritari)- se extiende en lo cultural a todos los puntos que desde tiempos inmemoriales son considerados por los wixaritari como sitios sagrados.
La lucha por la tierra no es por un pedazo de suelo, por una cosa. La cosificación de la tierra es uno de los agravios que enlistan las comunidades.
Conforme nos adentramos en el orden mundial inaugurado desde la "desamortización" de las tierras comunales en todo el mundo (entre los siglos XVII y XIX) se hace más nítida la confrontación del ámbito urbano hacia los enclaves campesinos, y por ende indígenas, de nuestro país.
Se calcula que 80 por ciento de la población rural del Tercer Mundo hace uso de plantas medicinales y recursos de la medicina tradicional para la atención de su salud. Esto tiene sus raíces en el conocimiento indígena y tradicional a través de siglos, y en la diversidad de culturas que han cobijado y promovido su desarrollo.