Los biocombustibles empeoran el cambio climático

19 de mayo de 2012

Un estudio reciente de la Unión Europea muestra que los agrocombustibles (llamados biocombustibles) aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero, debido a los impactos que tiene su producción en deforestación, mayor erosión de suelos y avances de la frontera agrícola en otros continentes.

Crónica de un fracaso anunciado

16 de abril de 2011

La jatropha curcas es un arbusto que se ha promovido en varios países como una importante fuente de aceite utilizable para producir combustible, pero no destinado a la alimentación humana; se dice que se puede cultivar en tierras marginales con poco uso de agua e insumos, ya que prácticamente no genera plagas.

Biocombustible con algas: razones para preocuparnos

12 de marzo de 2011

La producción de agrocombustibles sigue creciendo, aunque está demostrado que son el principal factor causante del aumento de precios de los alimentos, por su alta demanda de granos. A la sombra de este argumento, avanzan otros desarrollos de combustibles industriales basados en recursos biológicos, que se afirma no competirán con los alimentos. Uno que está ganando terreno en todo el mundo es el cultivo de algas para producir combustibles.

Alimentando a los coches, no a la gente

25 de enero de 2011

El etanol es un agrocarburante elaborado, entre otros productos, con maíz. Su fabricación acaparará casi 40 por ciento de la cosecha de este cereal en Estados Unidos, el principal productor mundial.
El inventario de este grano disminuyó la semana pasada al nivel más bajo en 30 años. La producción del agrocombustible es, en buena parte, responsable de ello.

Etanol de caña, ¿una posibilidad?

18 de junio de 2009

Las corporaciones y la mayoría de los gobiernos promueven los agrocombustibles como una opción para sustituir el petróleo por energías limpias, renovables, que garanticen a las comunidades rurales buenos precios agrícolas y mercados de exportación para los países del Sur, además de reducir las emisiones de gases invernadero a la atmósfera. Pero esta quimera se estrella con la realidad: la tierra arable en el planeta es finita.