Chiapas: tiempo de guerra
Un viento nuevo sopla en Chiapas; es el viento de la guerra que viene. No es la insurrección indígena de enero de 1994. Tampoco la guerra vergonzante de los paramilitares.
Un viento nuevo sopla en Chiapas; es el viento de la guerra que viene. No es la insurrección indígena de enero de 1994. Tampoco la guerra vergonzante de los paramilitares.
Hace seis años que el EZLN surgió a la vida pública. En noviembre de 1983 nació en las montañas del sureste mexicano. Durante diez años creció en las profundidades de las comunidades indígenas de Chiapas.
Se alimentó de la profunda recomposición del mundo rural iniciada en 1974. Heredó la tradición agrarista y libertaria de los primeros años del siglo XX mexicano organizada en torno al magonismo y al viejo zapatismo.
En la geografía universal de la ignominia contemporánea, Acteal ocupa un lugar privilegiado. Pequeña comunidad poblada por familias desplazadas por la violencia paramilitar, su nombre es más conocido internacionalmente que el de Tuxtla Gutiérrez, la capital del estado donde se ubica.
Una foto para mostrar al mundo. Una imagen que llegue a todos los hogares del país antes de las próximas elecciones federales.
PROGRESO SE LLAMA AHORA el nombre del juego. Reforestación y defensa del medio ambiente le pusieron hasta hace apenas dos semanas.
Sin contar aún los resultados de poco más del 15 por ciento de las 15 mil mesas y asambleas instaladas, ni de 60 mil votos de mexicanos en el extranjero, en la consulta zapatista del pasado 21 de marzo participaron 2 y medio millones de individuos.
Entre agosto de 1995 y marzo de 1999 la capacidad de convocatoria del EZLN en la sociedad mexicana cuando menos se duplicó.
Si durante la Colonia se discutía si los indios tenían o no alma, y a partir del cardenismo se reclamaba su necesaria desaparición en la identidad común del ser mexicano, a raíz del levantamiento zapatista de enero de 1994 y de la aprobación de los acuerdos de San Andrés sobre derechos y cultura indígenas se debate si deben o no tener derechos especiales.
Alguien tuvo una idea: si el problema no podía resolverse había que cambiarle de nombre. Si la guerra en Chiapas no podía resolverse había que decir que no existía. La idea es, a partir de 1999, tesis oficial del gobierno mexicano. Así lo indicó el presidente Ernesto Zedillo al cuerpo diplomático el pasado 5 de enero, y así lo repiten desde entonces los funcionarios gubernamentales. Así lo dirán embajadores y cónsules en el extranjero. Lo que se busca, completó el secretario de Gobernación, no es la paz, sino la solución del conflicto.
1) Número de personas asesinadas en Acteal, Chiapas, el 22 de diciembre de 1997: 45.
2) Composición de las víctimas: 21 mujeres, 15 niños y nueve hombres.
3) Cantidad de mujeres con un embarazo de entre 10 semanas y cinco meses que murieron en el ataque: cuatro.