Ten reasons why biotechnology will not ensure food security, protect the environment and reduce poverty in the developing world
AgBioForum-Volume 2, Number 3 & 4
Miguel A. Altieri & Peter Rosset
Miguel A. Altieri & Peter Rosset
01 de enero de 1999
Ana de Ita
Evaluación de los efectos del Tratado de libre comercio de América del Norte en el sector agropecuario.
Una nueva moda se ha impuesto entre los funcionarios del sector agropecuario: la de hacer dumping en contra de los productores nacionales. El año pasado le tocó a los maiceros que vieron cómo el gobierno autorizó una importación récord (8.3 millones de toneladas), a los precios más caros en años, justo cuando se tenía dentro del país una cosecha récord. Ahora es el turno de los cafetaleros.
Quizás influidos por la canción de Juan Luis Guerra en la que espera que llueva café en el campo, los funcionarios responsables del sector agropecuario han anunciado cifras récord de la cosecha del aromático --cifras que sólo existen en sus discursos--, y se han apuntado en su cuenta algunos resultado favorables en el comportamiento del sector, aunque no tengan nada que ver con las medidas que han impulsado.
Los funcionarios responsables del sector han echado a repicar las campanas para anunciar la recuperación de la agricultura mexicana. Ponen como ejemplo los resultados positivos de nuestra balanza agropecuaria y el incremento a los precios de los productos agrícolas.
El pasado 13 de febrero, mientras arremetía contra los ``intereses políticos de falsos redentores'', el presidente Zedillo calificó al secretario de Agricultura Labastida Ochoa con un 9.3, y señaló: ``Espero que a la próxima sea 10''. Sin embargo, el titular de la Secretaría de Agricultura (Sagar) parece creer que las notas que le asignó su jefe son injustas y que no debe esperar el próximo examen para llegar al 10.
Dos caras de la misma moneda, la producción de café en México es, simultáneamente, fuente de riqueza y de miseria. Durante 1995 las exportaciones del aromático generaron en nuestro país divisas por alrededor de 700 millones de dólares. Al mismo tiempo, quienes lo produjeron, tuvieron ingresos insuficientes para vivir.
El presidente Ernesto Zedillo señaló que el campo mexicano ya no será el colchón para amortiguar la crisis financiera del país, y que de ser existir ``algún espacio'' en las finanzas gubernamentales el agro tendrá asignación prioritaria (La Jornada, 24 de agosto).
La producción nacional de alimentos vive una situación de emergencia. Este año México importará alrededor de trece millones de toneladas de granos, pagando por ellos 3 mil 500 millones de dólares. Nuestros inventarios tienen existencias para dos semanas, cuando el mínimo de seguridad es de tres meses.
Agravada por la sequía en seis estados, la producción nacional de granos en el país se derrumba aún más. Si durante 1995 se importaron 3.3 millones de toneladas de maíz, este año se tendrán que adquirir 5 millones, a precios de alrededor de 200 dólares la tonelada puesto en México.