Balas de plata tóxicas
Uno de los argumentos favoritos de los poderosos es que la crisis alimentaria, climática, energética, ambiental, se resolverá con nuevas tecnologías.
Uno de los argumentos favoritos de los poderosos es que la crisis alimentaria, climática, energética, ambiental, se resolverá con nuevas tecnologías.
Durante octubre el precio internacional del maíz y el trigo disminuyó, pero el de las tortillas y el pan fue el mismo. En la primera semana del décimo mes del año, la cotización del maíz en la bolsa de Chicago pasó de un récord de 296 dólares la tonelada, alcanzado el pasado 26 de julio, a 178 dólares.
Hay malas noticias para el campo mexicano. El Congreso de Estados Unidos recientemente aprobó la Ley de Agricultura, Nutrición y Bioenergía de 2008, conocida como Farm Bill.
El 15 de mayo pasado los legisladores de ese país autorizaron un presupuesto de casi 300 mil millones de dólares para programas agrícolas y de ayuda alimentaria hasta el año 2012. Destinarán, en promedio, alrededor de 60 mil millones de dólares anuales a estas actividades.
La cosecha de maíz en Sinaloa –corazón de la agricultura industrial en México– está por terminar, con una producción récord cercana a los 5 millones de toneladas.
Cuatro empresas trasnacionales controlan 66 por ciento de la oferta del grano, con sus correspondientes subsidios, y en la pista de la crisis de los precios agrícolas conducen la comercialización y distribución del alimento esencial de los mexicanos.
Gritaron y patalearon. Dijeron que lo desconocían y que no tratarían con él los asuntos del campo. Marcharon por las calles de la ciudad de México pidiendo que se fuera. A comienzos de 2008, los dirigentes de un buen número de organizaciones campesinas nacionales exigieron la renuncia de Alberto Cárdenas, secretario de Agricultura (Sagarpa). Lo mismo hicieron los legisladores del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
En el contexto de las peores crisis globales en décadas (crisis alimentaria y cambio climático), dos reuniones globales de Naciones Unidas en las últimas semanas, proponen medidas que en lugar de enfrentar las crisis las empeorarán. Más apertura comercial, alta tecnología y endeudamiento.
Varias asociaciones de consumidores de Italia están llamando a sus socios a no comer espaguetis. El incremento a los precios de la pasta ha provocado que el fantasma de la huelga recorra el país de la bota. En Francia, el aumento del precio de la célebre baguette ha propiciado revuelo.
Cargill nunca pierde en México. Cuando el precio de la tortilla sube hasta las nubes, gana. Si se importa maíz de Estados Unidos, se beneficia. Si, por el contrario, el cereal se exporta a otras naciones, recibe subvenciones. Cuando se licita el uso, aprovechamiento y explotación de terminales granaderos en puertos, se queda con ellas.
El alza en el precio de la tortilla ha puesto al descubierto la debilidad del Estado mexicano frente a los monopolios. Quienes controlan la comercialización e industrialización del maíz pueden organizar una corrida inflacionaria y salir impunes. El Ejecutivo no cuenta con armas para combatir en esa guerra. Las últimas que tuvo las entregó hace siete años.
Los productores mexicanos de café se encontraron al culminar la última cosecha con una noticia buena y otra mala. La buena es que los precios del aromático subieron hasta niveles no vistos desde hace años. La mala es que la producción nacional ha disminuido sensiblemente.