Las flores que rompen los muros
Maputo, Mozambique. De todos los rincones del planeta llegaron las gentes de la tierra a esta ciudad africana, para la quinta Conferencia Internacional de La Vía Campesina.
Maputo, Mozambique. De todos los rincones del planeta llegaron las gentes de la tierra a esta ciudad africana, para la quinta Conferencia Internacional de La Vía Campesina.
Desde la insurrección de enero de 1994 los distintos gobiernos federales han querido asociar al EZLN con el narcotráfico. Nunca han podido demostrarlo, pero de cuando en cuando lo intentan.
Apenas el pasado 4 de junio el gastado guión volvió a repetirse.
A escala mundial parece que ya llegó la hora de La Vía Campesina Internacional. Por más de 10 años la alianza global de las organizaciones campesinas ha estado construyendo una propuesta alternativa para los sistemas alimentarios de los países, la soberanía alimentaria.
Miles de campesinos tomaron las calles de la ciudad de México el pasado 31 de enero. Fueron acompañados por trabajadores, fundamentalmente electricistas. Según la policía capitalina, marcharon 50 mil personas; de acuerdo con los organizadores, lo hicieron 200 mil.
Vivimos en tiempos de guerra. Parecería que el solo hecho de ser indígena o campesino es una afrenta a los poderosos. La guerra contra la vida campesina es ancha y ajena y por muchas partes sentimos sus dentelladas. Empezó hace mucho, pero en días como hoy, a 10 años de la masacre impune de indígenas en Acteal, se siente más la herida.
Desde hace 13 años una moda recurrente entre diversos analistas políticos es proclamar la debilidad y el agotamiento del zapatismo. Los últimos meses de 2007 no son la excepción.
Académicos, periodistas y distintos medios de comunicación escritos anuncian, ahora sí, el declive inevitable de la rebelión del sureste mexicano.
Se está reuniendo en Bali, Indonesia, la decimotercera Conferencia de Naciones Unidos sobre cambio climático, tema cada vez más álgido, tanto por la agudización de los impactos de esta tragedia anunciada como por los fuertes intereses comerciales que moviliza.
Hay redes sociales alternativas que se tejen en silencio, con discreción. La trama (los hilos colocados verticalmente en un telar) y la urdimbre (conjunto de hilos dispuestos verticalmente) de la resistencia al neoliberalismo se cruzan con tenacidad y paciencia.
Una foto. Dos hombres se saludan. Es el 2 de julio de 1996. Están en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Participan en el foro especial para la reforma del Estado.
El 8 de marzo pasado, 2 mil mujeres de Via Campesina entraron en un vivero de la empresa Aracruz Celulosa en Rio Grande do Sul, Brasil, destruyendo, según la empresa, un millón de plantones de eucalipto y su laboratorio. Según Via Campesina, esta acción, realizada en el Día Internacional de la Mujer, fue una protesta contra las graves consecuencias sociales y ambientales que causa la expansión del "desierto verde", como llaman a las extensas áreas de monocultivos de eucalipto que se extienden por varias partes del planeta, y que ahora también están invadiendo el sur de Brasil.