Pueblos Ñuu Savi, Nahua e Ingiwa se declaran contra la minería: “Nuestro territorio no se vende”

Pueblos Ñuu Savi, Nahua e Ingiwa se declaran contra la minería: “Nuestro territorio no se vende”
Juana García
16 de diciembre de 2025
Desinformémonos
Para los pueblos Ñuu Savi, Nahua e Ingiwa, el territorio no es un espacio vacío ni una mercancía, es la memoria de los ancestros, es identidad y fuente de vida. En este marco se declaran contra la minería y piden al Estado mexicano la cancelación inmediata de todas las concesiones mineras entregadas en los estados de Oaxaca y Puebla.
“El territorio se cuida, se organiza y se reproduce mediante los sistemas normativos, las asambleas, la comunalidad y los rituales heredados de nuestros ancestros. En él se sostiene nuestra cultura, nuestra alimentación, nuestra historia y nuestro futuro. Atacar el territorio es atacar la existencia misma de los pueblos”, reivindican las comunidades.
El posicionamiento de los pueblos Ñuu Savi, Nahua e Ingiwa de Oaxaca y Puebla es clara y puntual ante las empresas mineras: “¡el territorio no se vende, se ama y se defiende! ¡La vida no se negocia!”, pronunciaron durante el durante el Foro Informativo sobre los peligros de la minería desde Villa de Chazumba, comunidad Ñuu Savi de Oaxaca.
Durante el foro, denunciaron que la actividad minera en el país opera bajo el modelo extractivista, lo que ha generado daños profundos, permanentes e irreversibles en amplias regiones del territorio nacional.
Por ejemplo, en Los Tejocotes, municipio de San Juan Mixtepec, operó la Compañía Minera de Oaxaca, filial de la Texas Mining & Smelting Division of National Lead Co., que extraía antimonio a gran escala y llegó a ser considerada la mina más grande de México. Ésta también llegó a ser importante durante la Segunda Guerra Mundial, debido a que proveía materia prima a Estados Unidos.
Cuando operó la mina, las familias dejaron de cultivar porque sus tierras sirvieron para las dinamitas y quedaron desérticas. De este lapso no se tienen datos oficiales de cuántas personas quedaron atrapadas y enterradas en los túneles, aunque los abuelos cuentan que pudieron ser más de 500. Tras el cierre, la migración se disparó porque las tierras ya no servían para los cultivos. Con el tiempo los suelos se recuperaron, aunque los empresarios mineros han intentado ingresar nuevamente, hasta que, en 2018, la asamblea comunitaria y agraria de San Juan Mixtepec no permitió más su ingreso. Pese a eso, meses después volvieron para operar de manera ilegal.
Y aunque la asamblea ha rechazado la minería, los permisos siguen vigentes, así como otras 258 concesiones en el estado de Oaxaca, aunque podrían ser más, pero se dejó de tener datos en 2028, cuando el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador determinó bloquear la información.
En este contexto, los pueblos Ñuu Savi, Nahua e Ingiwa reafirmaron que el impacto de la minería constituye una amenaza directa contra la vida, la salud, el medio ambiente, la autodeterminación de los pueblos y los derechos colectivos. “La minería, tal como hoy se impone, no es desarrollo: es despojo, devastación y muerte”, declararon.
En la defensa de los territorios ante las mineras, señalaron que defensoras y defensores han sido agredidos, criminalizados y asesinados. En este sentido, exigieron alto inmediato al acoso, hostigamiento y violencia contra las mujeres Ngiwa defensoras del territorio y a las mujeres de Los Reyes Metzontla, Puebla.
“La defensa del territorio es inseparable de la defensa de la vida, la dignidad y los derechos de las mujeres”, fijaron.
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