El Congreso Nacional Indígena declara que enfrenta una guerra contra los pueblos en su 30 aniversario

El Congreso Nacional Indígena declara que enfrenta una guerra contra los pueblos en su 30 aniversario
Mario Meneses Candelaria
10 de octubre de 2026
Desinformémonos
Llegaron de toda la geografía mexicana, representantes y concejales de los pueblos maya, purépecha, nahua, mazahua, totonaca, mazateca, tojolabal, chol, triqui, mixteco, afrodescendiente o mestizo, por mencionar a algunos, se reunieron este 10 de octubre para inaugurar la asamblea nacional en el marco del 30 aniversario del Congreso Nacional Indígena (CNI). Su objetivo es fortalecer la organización de los pueblos originarios y expandir sus redes de apoyo, sobre todo a partir de “las políticas neoliberales impulsadas por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI)”, como la “reaccionaria iniciativa de Ley de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, que se dedica a simular consultas ya amañadas de antemano”.
De San Luis Potosí, Chiapas, Puebla, Yucatán, Morelos, Jalisco, Veracruz, Estado de México, Michoacán, Querétaro, Nayarit, entre otros estados de la república, asistieron invitadas e invitados para sumar fuerzas con el CNI y denunciar que los pueblos originarios sufren hostigamientos, asesinatos, desapariciones y desplazamientos forzados. También llegaron compañeras y compañeros de Grecia, Italia, Estados Unidos, España, Colombia o Guatemala. Juntas y juntos, durante el inicio de la inauguración, gritaron: “¡Viva la Comandanta Ramona! ¡Viva el EZLN! ¡Viva Samir Flores Soberanes!”.
En su pronunciamiento del 30 aniversario del CNI, sentenciaron que México es un país en guerra y las cifras no pueden maquillarlo: al menos 40 homicidios dolosos al día y más de 135 mil personas desaparecidas. Para el CNI esto es reflejo de la “gran crisis económica, ambiental y civilizatoria” causada por el capitalismo. “Se trata de una crisis global y civilizatoria”, argumentaron, “nunca antes vista que obliga a la humanidad entera a destruir este actual sistema capitalista y patriarcal”.
En contra de lo que prometió el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, las políticas neoliberales no han parado de ganar fuerza en el territorio mexicano. Y su sucesora, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tampoco modificó nada. Por eso, el CNI acusa a la 4T: “Sin maíz no hay país, dice el eslogan de un gobierno que presume una soberanía alimentaria inexistente: la producción nacional de alimentos está en picada desde 2022; la producción de maíz en 2025 fue la menor en los últimos diez años con 20.4 millones de toneladas; en contraste, la importación de maíz alcanzará este año una cifra récord de 25.1 millones de toneladas”. Así, se exporta más de lo que se importa, lo que hace a la población mexicana cada vez más dependientes de las grandes transnacionales que promueven monocultivos o semillas mejoradas genéticamente, sobre las que tienen derechos de propiedad intelectual privada y con las que esclavizan al campesinado del país.
Como indicaron, otra de estas políticas neoliberales que buscan reducir la autonomía de los pueblos es “la regresiva propuesta de iniciativa de Ley de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos”, impulsada por el INPI y “la Secretaria de Gobernación y la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República a través de una cuestionada y amañada consulta que se realiza en medio del hostigamiento, los asesinatos, las desapariciones y los desplazamientos forzados de poblaciones por parte del crimen organizado en la mayoría de nuestras regiones”. Por ejemplo, en los casos de las comunidades que integran el Consejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata (CIPOG-EZ) o “las comunidades y guardias comunitarias de la Meseta Purépecha y Santa María Ostula”, quienes son acosados, perseguidos y agredidos brutalmente.
Es por eso que el CNI, “en medio de esta imparable guerra de conquista capitalista, de la mayor devastación planetaria nunca antes vista”, denunció la simulación de una “consulta que ha sido repudiada e impugnada por toda la geografía de este país y que camina tambaleante mientras nuestros compañeros Jesús Plácido Galindo y Sixto Mendoza Limpia, del CIPOG-EZ, así como Francisco Moreno Hernández, de Jotolá, Chiapas, están presos en las cárceles del mal gobierno por el delito de defender a sus pueblos”. Para el CNI está propuesta es “una mentirosa consulta”, porque mientras se realiza “nuestras hermanas y hermanos de Flores Magón no dejan de ser perseguidos y criminalizados por el delito de defender su río y la vida” y no deja de haber “tantos y tantos desaparecidos en nuestros pueblos, como el compañero Sergio Rivera Hernández del Movimiento Agrario Indígena Zapatista”.
Al final del pronunciamiento aclararon que “el mundo que queremos es para todos, no para unos cuantos, uno donde la riqueza se mida por la diversidad, uno con todos los colores razas, géneros, modos y calendarios”. Y confirmaron su acompañamiento y cobijo a “la Gira por la Vida del EZLN, organización fundadora del CNI, y el viaje para abrazar a las familias buscadoras que está organizado para diciembre de este año”.
La bienvenida de los originarios
La inauguración del 30 aniversario del CNI se celebró en la Casa de los Pueblos “Samir Flores Soberanes”, que también cumple 6 años de haber sido fundada, a raíz de la toma del edificio del INPI por la comunidad otomí residente en la Ciudad de México. Ubicada en la avenida Coyoacán, para el evento se instaló una enorme carpa rodeada de murales y grabados impresos en grandes lonas.
Fue la misma comunidad otomí quién dio la bienvenida a los presentes, dijeron: “Bienvenidos a este espacio de comunidad y rebeldía”. Y dentro de las consignas que mencionaron, no se olvidaron del genocidio en Gaza: “¡Palestina vencerá, desde el río hasta el mar!”.
Posteriormente, Gustavo Chávez Pavón, pintor desde hace muchos años del CNI, dijo que él hace “muralismo comunitario” y que “hemos renunciado a ser artistas por ser artistas, queremos ser compañeros”. Al finalizar su participación dejó en claro: “¡Zapata vive, la lucha sigue!”.
De su lado, María de Jesús Patricio Martínez, mejor conocida como Marichuy, agradeció a los delegados de los pueblos, a los invitados, observadores y medios de comunicación. Recordó que, en 1996 durante la fundación del CNI, “con la Comandanta Ramona se reflexionó caminar juntos, sabíamos que estábamos algunos pueblos, pero no nos identificábamos, y pensábamos que, si hay coincidencia en los problemas, ¿por qué caminar aislados”. Así, el CNI se constituyó como un “espacio propio donde los pueblos nos encontráramos, reflexionáramos”.
Marichuy aclaró que “no se pierde el espíritu de caminar juntos, de defender nuestras comunidades, de no permitir que deterioren el lugar que habitamos, eso nos mantiene vivos”. Denunció que “tenemos hermanos de nuestras comunidades encarcelados, asesinados”. Para ella, la ley está amañada, “saben que les estorbamos, que las comunidades no se van a dejar”. Por eso, comentó que “nos hacen creer y nos engañan que ahora sí todo va a ser diferente, y no es cierto, cada vez la situación es más difícil para los pueblos, ya algunos pueblos están muriendo”. Y concluyó con una invitación a los presentes: “Les invitamos a que juntos reforcemos está lucha en común. Como dicen nuestros hermanos zapatistas, tengamos el objetivo común de luchar por la vida. Que no abandonemos está lucha, que no nos vendamos, que no claudiquemos”.
En su participación, Carlos Baes Torres advirtió que “un movimiento que pierde la memoria es un movimiento que pierde la dignidad”. En su recuento histórico sobre la lucha del CNI a 30 años de existencia, explicó que la organización se fundó un 12 de octubre de 1996 y sus primeros diez años fueron de aprendizaje y formación. Con el no reconocimiento de los Acuerdos de San Andrés en 2001, los cuales buscaban establecer la autonomía de los pueblos desde la misma constitución mexicana, el CNI entró en una etapa de repliegue, caracterizada por oleadas de represión. Por eso, Baes Torres no olvida la violencia del gobierno en los casos de Atenco en el Estado de México o la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, ambos ocurridos en 2006. Así como el sistemático acoso del Estado hacia la Coordinara Nacional de Trabajadores de la Educación.
Baez Torres, contó que, en esos años, el CNI decidió establecer los derechos por la vía de los hechos en vez de pedirle al Estado que los respete y valide. Explicó que “la delincuencia organizada que nosotros llamamos autorizada”, es culpable del asesinato de muchísimos compañeros y compañeras defensores del territorio. Y mencionó a algunas y algunos de los integrantes del CNI que han fallecido en pie lucha: “Aquí con nosotros y nosotras está el ejemplo vivo de lucha incansable y de compromiso. Aquí recordamos a don Juan Chávez, Noé Torres, Eloísa Vega Castro, Samir Flores, Efrén Capiz, Miguel y Agustín Vázquez Torres, doña Eva Castañeda Cortés, Bety Cariño, Francisco Cabrera, Aristarco Aquino, don Félix Serdán, Armando Agustín Bonifacio, Sergio Rivera, Carmen López Lugo, Marcos Aguilar Rojas, Jacinto, Trinidad de la Cruz, Ricardo Robles, Ramiro Taboada, Cirino Plácido, Federico Ortiz, José María Chema, Gerardo Camacho y a los compañeros asesinados en Guerrero, Chiapas, Veracruz, Chihuahua, Oaxaca y Michoacán. Su legado está vivo y presente”.

La guerra contra los pueblos continua
El CNI defiende que el mayor genocidio de la historia empezó hace 500 años, con la llegada de los europeos al continente americano, la devastación de sus poblaciones y territorios y el nacimiento del sistema económico capitalista. Desde entonces, las políticas que criminalizan y empobrecen a los pueblos originarios no han cesado.
En la inauguración de los 30 años del CNI también estuvo presente la familia del preso político Jesús Placido Galindo, defensor del territorio y miembro del CIPOG-EZ, quienes dijeron que “tenemos un gobierno que desaparece a los luchadores sociales, a los lideres comunitarios, a los pueblos que alzan la voz”. Señalaron que “nos equivocamos, compañeros, al creer que cuando llegara la cuarta transformación las cosas cambiarían, no es cierto, son lo mismo y, por eso, hay que frenar a este mal gobierno”. Y terminaron con la propuesta de agendar una marcha masiva a nivel nacional para frenar a la delincuencia organizada y solicitar la paz y el bienestar de los pueblos. Todos los presentes corearon las consignas: “¡Presos políticos, libertad! ¡Libertad, libertad, a los presos por luchar!”.
Al poco rato, se logró contactar por llamada telefónica con Placido Galindo, su voz resonó fuertemente a través de las grandes bocinas instaladas. Placido Galindo agradeció al CNI y denunció al Estado por fabricar delitos falsos con los cuales consiguió encarcelarlo.
No faltaron los colectivos de búsqueda de personas desaparecidas. La representante de En Búsqueda Xalapa presentó a su hijo, Argenis Yosimar Pensado Barrera, desaparecido un 16 de marzo de 2016 en Xalapa, Veracruz. Comentó que es su primera vez en un espacio así, sin embargo, “las familias nos reconocemos en otras luchas, porque miramos que no son diferentes, cada una con sus particularidades, pero todas atravesadas por la violencia de un Estado opresor y omiso”. Contó que “empecé buscando a mi hijo, pero ahora estoy en una búsqueda colectiva”. Por lo que puntualizó, “el seguirles nombrando es nuestra mayor arma contra el olvido”.
De su lado, la representante de Célula Integral Independiente de Acompañantes de Búsqueda, recordó a Antonio de Jesús Viveros Ladrón de Guevara, hijo suyo desaparecido el 14 de marzo de 2014 en Vega de Alatorre, Veracruz. Y agradeció al CNI por su lucha, por su memoria y su dignidad. Al igual que con Placido, los presentes gritaron: “¡No están solas! ¡¿Por qué les buscamos?! ¡Porque les amamos! ¡¿Hasta cuándo?! ¡Hasta encontrarles!”.
El auditorio también recordó a los 43 normalistas desaparecidos ese 26 de septiembre de 2014, por quienes se hizo un pase de lista.
Como última actividad de la inauguración, los representantes de las organizaciones invitadas pasaron a saludar y dedicar unas palabras al CNI. Del viejo continente estuvo presente la Red Europea Zapatista y la Organización de Comuneros y Comuneras de Galicia. De la república mexicana, la Juventud Comunista de México; la Unión Popular de Vendedores Ambulantes “28 de octubre”; la comunidad indígena de San Pedro Acapulco y la comunidad otomí yühü de San Gerónimo Acazulco, ambas del Estado de México; la Red Universitaria Anticapitalista; la Unión de Pueblos y Fraccionamientos de San Pedro Cholula, Puebla; la resistencia estudiantil de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y el Consejo Regional Wixarika de Mezquitic, Jalisco. Además, se leyeron mensajes de organizaciones solidarias de Barcelona, El Salvador o Colombia.
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