México: la desaparición de siete defensores del bosque que sacudió y movilizó al ejido El Balcón
Gonzalo Ortuño López
15 de octubre de 2026
Mongabay
El ejido de El Balcón tiene una larga y compleja historiaen el manejo de los bosques en la montaña alta del estado de Guerrero. Se ha distinguido por impulsar un proyecto agroforestal que, además de conservar sus reservas, ha dado empleo a cientos de personas en esta región del sur de México. Sin embargo, estas tierras de manejo comunitario han sido sacudidas por la violencia ante la desaparición masiva de campesinos y defensores del territorio.
Inicialmente, el pasado 24 de septiembre 13 personas del ejido fueron privadas de la libertad por hombres armados en diferentes puntos del territorio, principalmente en la localidad de La Lajita, dentro del municipio de Ajuchitlán del Progreso, también en Guerrero. Algunos se dirigían a atender su ganado, otros se encontraban cultivando sus tierras y hay quienes fueron a pescar al río, de acuerdo con la denuncia interpuesta por representantes del ejido.
Hasta ahora, seis de las personas han sido liberadas, entre ellos dos mujeres, tres hombres y un menor de edad. Sin embargo, hasta la publicación de esta nota, el resto de los defensores permanecen desaparecidos, pese a la movilización impulsada por integrantes del ejido para dar con el paradero de sus familiares y amigos.
La desaparición de los defensores de El Balcón ocurre en un contexto complejo para quienes protegen el ambiente y el territorio en México, donde se asesinaron a 10 de ellos solo en 2025, de acuerdo con la organización internacional Global Witness.
El caso ha generado también una ola de movilizaciones de gobiernos indígenas, defensores de derechos humanos y organizaciones forestales que exigen la liberación con vida de Domingo Atanacio Quirino, Isidro Brito Arriola, Everardo León Atanacio, Nicolás Atanacio González, Eulises Medrano López, José Leodanis Medrano López y Fidel Quirino Atanacio.
El Balcón, una vocación forestal comunitaria
El Balcón pertenece a la sierra alta de Guerrero, en la zona conocida como Filo Mayor, donde conviven los bosques de encino y pino. Durante más de 20 años, el ejido, con aproximadamente 24 583 hectáreas de bosque, ha vivido principalmente del corte de madera de pino. El uso sostenible les ha permitido obtener la certificación internacional de Forest Stewardship Council (FSC),la cual garantiza que los productos tienen su origen en bosques bien manejados y que proporcionan beneficios ambientales, sociales y económicos.
Este esfuerzo no sería una referencia a nivel nacional sin cada uno de sus integrantes, entre ellos quienes hoy están desaparecidos, cuenta una persona representante del ejido, quien pide el anonimato por su seguridad y la de sus compañeros.
“Ellos también tienen sus actividades productivas, algunos tienen ganado, otros cultivan. Incluso, trabajan en rescatar el maíz nativo de la región. Prácticamente ellos administran el bosque, lo cuidan y también llevan sustento a sus familias”, dice el representante a Mongabay Latam.
De acuerdo con miembros del ejido, en este momento se trabaja con proyectos de conservación, de restauración forestal y de reactivación de sus industrias forestales, para emplear a personas incluso más allá de la tierra comunal.
El ejido se encuentra también dentro de la Reserva de la Biosfera Sierra Tecuani —declarada en 2024 como Área Natural Protegida— y que abarca más de 348 000 hectáreas de los municipios de Atoyac de Álvarez, Tecpan de Galeana, San Miguel Totolapan, Ajuchitlán del Progreso y Coyuca de Catalán.
Para los representantes, la seguridad de los habitantes de El Balcón es clave para mantener este espacio de conservación. “Garantizar que sus defensores tengan paz también es garantizar que siga habiendo vida, que tengamos bosques, que haya especies. Nuestro ejido está dentro del corredor para la conservación del jaguar, una especie en peligro de extinción. El ejido participa activamente en la protección de estas especies”, sostiene.
El trabajo de El Balcón ha sido respaldado por iniciativas como la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques (AMPB) la cual se ha pronunciado para exigir a las autoridades mexicanas la búsqueda de los defensores, una investigación profunda por el caso y medidas de protección para las personas defensoras del territorio.
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Campesinos, padres de familia y adolescentes que cuidan los bosques
Tras la desaparición de los defensores el pasado 24 de septiembre, integrantes de la comunidad y sus familias aseguran haber alertado al Gobierno de Guerrero para solicitar su intervención y ayudar a localizarlos.
Sostienen que las autoridades les pidieron aún no presentar la denuncia y un plazo de cinco días para lograr la liberación de los defensores. Pese a que un día después de la agresión, el 25 de septiembre, cinco personas fueron liberadas, la comunidad continuó esperando noticias del resto del grupo. Ante la falta de resultados, el 30 de septiembre, familiares de las personas desaparecidas acudieron ante la Fiscalía de Guerrero para presentar ocho denuncias.
De acuerdo con una relatoría de hechos denunciada por la comunidad, y a la que Mongabay Latam tuvo acceso, ese mismo 30 de septiembre, uno más de los defensores fue liberado. Se trata de Jordi, de 12 años de edad, quien fue liberado por sus captores en una zona cerca al lugar donde había desaparecido.
El adolescente caminó descalzo aproximadamente entre tres y cuatro horas hasta llegar a un punto de revisión militar donde recibió alimento y ayuda. Sostiene que tras su captura fueron trasladados con rumbo desconocido, hasta llegar a una bodega. De acuerdo con el documento, relató que cada que se escuchaba un helicóptero los movían hacia otro sitio. Finalmente cuenta que lo subieron a una motocicleta y lo liberaron en una localidad conocida como Agua Zarca.
Con información proporcionada por integrantes de El Balcón y defensores de derechos humanos, se sabe que los defensores que aún están desaparecidos son Nicolás Atanacio González, un campesino de 75 años de edad que además de ser ejidatario reconocido en El Balcón también es usuario de Sembrando Vida, uno de los programa sociales del Gobierno de México.
También está Fidel Quirino Atanacio, de 54 años, dedicado además a la elaboración de mezcal y reconocido por su trabajo en la región de Tierra Caliente. Así mismo, continúan desaparecidos Domingo Atanacio Quirino, de 50 años; Isidro Brito Arriola, de 32 años, padre de familia, operador de grúa y sembrador de maíz; Eulises Medrano López, de 26 años, dedicado al campo y al manejo forestal; José Leodanis Medrano López, de 24 años y Everardo León Atanacio, de 17 años y recién egresado del nivel medio superior de telebachillerato.
El pasado 9 de octubre, la Fiscalía de Guerrero anunció una recompensa cercana a los 83 000 dólares por “información veraz, útil y oportuna que contribuya de manera eficaz” a la localización de los defensores. Hasta el cierre de esta nota, permanecen desaparecidos.
Un proyecto forestal rodeado de violencia
Representantes de El Balcón comentan que la desaparición de sus compañeros es una situación que afecta a todas a las comunidades involucradas en el manejo forestal de la región, pues se describen como una zona pacífica, con la implementación de comités de seguridad que no utilizan armas y priorizan el diálogo ante el conflicto.
“Nuestro ejido forma parte de organizaciones regionales que trabajan en conjunto con otros ejidos para mantener la paz. Hay comités de seguridad de pacificación que no usan armas, que simplemente se encargan de organizar a las personas, de conversar, de solucionar problemas al interior de nuestras comunidades de manera pacífica”, dice el representante que prefirió el anonimato.
Sin embargo, reconoce que a nivel estatal, Guerrero es uno de los estados bajo presiones y amenazas, pero nunca pensaron que llegarían a su comunidad.
“Desconocemos realmente qué es lo que se pretende. Estamos desconcertados porque no hay un motivo. Se llevaron a personas que tienen a sus familias, que trabajan del campo, del bosque y que no hacen daño a nadie”, sostiene.
Para preservar la seguridad de los defensores desaparecidos, losrepresentantes de la comunidad han solicitado no vincular este secuestro a un grupo delictivo en específico.
Para David Saucedo, especialista y consultor en seguridad, la violencia registrada en El Balcón puede responder a un fenómeno de expansión criminal en el estado de Guerrero, algo que ya se ha visto en otras regiones del país.
“Un grupo criminal en expansión precisa para sus actividades el control de brechas y caminos, el dominio territorial, expulsar a grupos rivales, controlar ejidos y apoderarse de propiedades y ranchos con el objeto de instalar narcolaboratorios, en ocasiones para la explotación maderera y el tráfico de especies”, comenta el experto.
Saucedo señala que este fenómeno ocurre también en otras localidades de estados como Michoacán, Oaxaca o Chiapas, donde la explotación de recursos naturales pasa a ser del interés de grupos delictivos que diversifican sus ingresos con actividades ilícitas.
“Es una táctica de despojo que aplican grupos del narcotráfico en Michoacán”, explica el especialista y pone de ejemplo el caso de Homero Gómez, un ejidatario, defensor del bosque y de la mariposa monarca, que desapareció y fue asesinado en enero de 2020.
La Policía Estatal y militares han buscado a los defensores en las localidades de Pocitos del Balcón, Crucero de la Desdicha, La Lajita y comunidades cercanas al ejido. Foto: Secretaría de Seguridad Pública de Guerrero
En tanto, José Filiberto Velázquez Florencio, sacerdote y presidente del Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello comenta que desde esta organización han apoyado y acompañado a los integrantes del ejido, para exigir una búsqueda más profunda que ayude a dar con los defensores.
El pasado 7 de octubre, esta organización obtuvo un amparo para obligar a las autoridades a ampliar las acciones de búsqueda en los municipios de Ajuchitlán del Progreso, Ciudad Altamirano, Arcelia, Palos Altos, San Miguel Totolapan, así como en las localidades y municipios de Mesas de Guayabo, Puerto Grande, Agua Zarca, Cañita, Coacuyul y Tehuehuetla.
Además, deben inspeccionar “bodegas, ranchos ganaderos, vehículos tipo camiones con caja de carga o vehículos con características de transporte agrícola/pipas de agua; así como cualquier lugar en el que se estime pudieran encontrarse a las víctimas”.
“[El amparo] es un arma que hemos utilizado los defensores de derechos humanos para localizar a las personas porque de otra manera todo se queda en voluntad política. Cada minuto se va desperdiciando por esa ineficacia de las autoridades al no actuar inmediatamente después de conocer que existía esa desaparición”, dice el padre a Mongabay Latam.
En días recientes, los captores de los defensores difundieron un video en el que aparecen las víctimas realizando una declaración autoincriminatoria y con una vestimenta militar. La comunidad rechazó cualquier intento de utilizar este material para “desvirtuar” la desaparición de los defensores.
“Existen elementos que nos generan una profunda preocupación y que deben ser investigados. La vestimenta que portan en el video no corresponde con la que llevaban el día en que fueron sustraídos. Asimismo, las declaraciones presentan inconsistencias, incluso en los nombres y apellidos que se mencionan”, expusieron en un comunicado tras la publicación del video.
Además de destacar su trabajo en proyectos de conservación, protección y manejo sustentable de los recursos naturales, la comunidad insiste en la liberación con vida de los defensores de los bosques en El Balcón. Se espera que las movilizaciones aumenten si no hay resultados en las búsquedas.
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