Detectan residuos de heces porcinas en pozos y cenotes de Yucatán
Alexia Villaseñor y Luis A. Boffil
Reportera y corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 21 de octubre de 2026, p. 26
Mérida, Yuc., Comunidades mayas y la organización ambiental Greenpeace México llamaron a las autoridades a detener la contaminación del agua en Yucatán –provocada principalmente por las granjas porcinas en la región– y pidieron una reparación de daño ambiental. En un estudio en 17 pozos y cenotes, la organización detectó materia orgánica, bacterias dañinas, exceso de nutrientes e indicadores fecales porcinos.
Preocupadas por la vulnerabilidaddel acuífero maya, las comunidades integradas en la Red en Defensa del Agua y el Territorio Maya To’one Ja’o’on (Somos Agua), exigieron inspecciones ambientales efectivas y transparentes en las mega granjas GARY 5 y 6, en Chocholá; MOBA, en San Fernando, Maxcanú; y los complejos porcícolas de Kekén 1, 2, 3, 4, 5 y 6, cercanos a Kinchil y a Celestún, con publicación de sus resultados y de las medidas adoptadas.
Explicaron que en la península de Yucatán se depende del agua subterránea para el consumo humano, las actividades productivas y el sostenimiento de sus ecosistemas. Además, debido a su suelo kárstico, caracterizado por la roca caliza porosa y la conexión entre cenotes, cuevas y corrientes subterráneas, facilita la infiltración de contaminantes desde la superficie hacia el acuífero.
El estudio de Greenpeace analizó la calidad del agua en 17 pozos y cenotes de las localidades Kinchil, Sitilpech, Motul, Chocholá, Molas, Celestún y San Antonio Tedzidz. Identificaron concentraciones de nitratos en la mayoría de las muestras, incluso dos de ellas superiores a la referencia de 50 miligramos por litro establecida por la Organización Mundial de la Salud.
Asimismo, se detectaron elevadas concentraciones de demanda química de oxígeno, fósforo y sólidos suspendidos en distintos sitios.
Agregaron que dos estudios elaborados en 2024 y 2026 por la Red To’one Ja’o’on en cinco puntos coincidentes de los municipios de Mérida, Izamal, Kinchil, Chapab y Maxcanú, confirmaron (con la técnica Pig2Bac para el rastreo de fuentes microbianas) que el origen animal de la contaminación es la masiva materia fecal de cerdos. Las muestras fueron analizadas en el Instituto Johns Hopkins (Estados Unidos) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
A un año de haber presentado una denuncia popular, para las organizaciones resultan insuficientes las acciones de autoridades ambientales federales, por lo cual demandan que fortalezcan y amplifiquen el monitoreo, investiguen con rigurosidad y determinen canales institucionales de seguimiento y actuación para combatir la problemática.
https://www.jornada.com.mx/2026/10/21/estados/026n2est

