El T-MEC en la agricultura

15 de junio 2026
La Jornada

La segunda ronda de negociaciones entre México y Estados Unidos sobre la revisión conjunta del T-MEC está programada a partir del 15 de junio y esta vez incluye al sector agrícola.
El objetivo de Estados Unidos es reducir el déficit comercial agrícola y alimentario que tiene con México desde 2015 y que ha continuado creciendo hasta alcanzar 18.4 mil millones de dólares en 2024 y 13.2 mil millones de dólares en 2025.
Durante los primeros años de vigencia del TLCAN, el déficit comercial recaía sobre México, pero el aumento de las exportaciones hortofrutícolas y de bebidas alcohólicas cambió la ecuación.
En 2025 México importó de Estados Unidos 30.6 mil millones de dólares en productos esenciales para la alimentación de la población, principalmente granos básicos y carne. El maíz es el principal cultivo importado y absorbió 6.5 mil millones de dólares.
México exportó a Estados Unidos 43.8 mil millones de dólares en productos suntuarios para sus élites. La cerveza absorbió 6 mil millones de dólares; el tequila, 4.8 mil millones; el aguacate, 3.2 mil millones; la frambuesa y la fresa, mil millones de dólares cada una; el jitomate, 2.3 mil millones; el pimiento, 1.6 mil millones.
Este modelo agroexportador que el gobierno mexicano promueve como un éxito consiste en exportaciones de empresas extranjeras ubicadas en México, para aprovechar las ventajas de clima, agua, tierra, jornales baratos, subsidios fiscales, etcétera. Así, la cerveza es de propiedad belga y holandesa; el tequila, de propiedad británica y estadunidense. Las principales exportadoras de aguacate son estadunidenses como Mission Produce o Calavo. En el caso de las moras, Driscoll empresa estadunidense, ocupa el primer puesto en las exportaciones desde México hacia ese país. Tanto el pimiento como el jitomate son exportados por brokers de Estados Unidos como NatureSweet, la compañía de agricultura en invernadero más grande de Norteamérica, Bioparques de Occidente, un gigante agroindustrial que exporta a través de su brazo comercial Kaliroy Fresh.
Así, las exportaciones que el presidente Trump quiere combatir, son exportaciones de empresas extranjeras, sobre todo estadunidenses, ubicadas en México.
La administración del presidente Trump está convencida de los riesgos que entraña un comercio sin restricciones –por ejemplo, la dependencia de importaciones– de ahí que se haya propuesto regularlas mediante aranceles y que mantenga una férrea crítica a lo que llama hiperglobalización.
En este marco, una Coalición Agrícola de Estados Unidos para el T-MEC integrada por los ganadores del libre comercio, entre los que se encuentran las poderosas organizaciones nacionales de productores de maíz, cebada, girasol, arroz, soya, oleaginosas, puerco, aves, pavo, leche, huevo, además de las asociaciones de semillas, de molinos, de bioproductos, de crédito agrícola, de energía, las fabricantes de etanol, y CropLife que reúne a las compañías productoras de semillas transgénicas, mostraron su respaldo a la renovación del T-MEC y argumentaron que el acuerdo apoyó en 2024 la exportación de 12 mil millones de dólares en granos y oleaginosas a México. Estas ventajas sostienen “...se deben a un enfoque comercial que pone los intereses de Estados Unidos primero en las relaciones con nuestros socios más cercanos”.
Desde el lado mexicano, la exclusión de las organizaciones campesinas y de agricultores en la negociación es evidente. A diferencia de lo que ocurría en la neoliberal administración salinista durante la que se negoció el TLCAN, en el llamado “cuarto de junto” participaron las 11 organizaciones campesinas, oficiales, independientes o autónomas que integraban el Congreso Agrario Permanente, además de las organizaciones de agricultores privados, actualmente en el “cuarto de junto” participa únicamente el Consejo Nacional Agropecuario, integrado por productores empresariales, de insumos y de servicios al campo, agroindustriales y agronegocios.
El Consejo Nacional Agropecuario y sus filiales integraron una Coalición Mexicana pro T-MEC que se sumó a la de Estados Unidos y a otra de Canadá. Sin diferenciar quiénes pierden y quiénes ganan, argumentan que América del Norte es la región con mayor seguridad alimentaria del mundo y proponen mantener y extender el T-MEC en beneficio de todo el sector alimentario y agrícola.
Mientras tanto, el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano, integrado por organizaciones campesinas y de agricultores de distintos estados, mantiene como una de sus principales demandas sacar los granos básicos del T-MEC. Sostiene que el tratado privilegia a las corporaciones trasnacionales sobre los productores de alimentos y gracias a él, Estados Unidos está apoderándose de un mercado que es de los mexicanos. A pesar de las fuertes movilizaciones, su voz no se escucha.
* Directora del Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano
https://www.jornada.com.mx/2026/06/15/opinion/017a1pol