Introducción a los Organismos Genéticamente Modificados
06 de septiembre de 2005
Arnaud Apoteker
Una introducción acerca de los organismos géneticamente modificados.
Cargill nunca pierde en México. Cuando el precio de la tortilla sube hasta las nubes, gana. Si se importa maíz de Estados Unidos, se beneficia. Si, por el contrario, el cereal se exporta a otras naciones, recibe subvenciones. Cuando se licita el uso, aprovechamiento y explotación de terminales granaderos en puertos, se queda con ellas.
Es patética la cantidad de falsedades que desde autoridades a empresarios agropecuarios y empresas trasnacionales nos lanzan a la cara sobre el alza vertiginoso del precio de la tortilla y sus posibles soluciones. Unos para justificarse, otros para ver que más pueden ganar. ¿Qué se puede decir cuando los mismos que producen el alza artificial de precios del maíz, a través de la especulación y el acaparamiento, como la trasnacional Cargill, por ejemplo, se sientan con el gobierno y "avalan" que el aumento de la tortilla sea "solamente" de 40%?
El alza en el precio de la tortilla ha puesto al descubierto la debilidad del Estado mexicano frente a los monopolios. Quienes controlan la comercialización e industrialización del maíz pueden organizar una corrida inflacionaria y salir impunes. El Ejecutivo no cuenta con armas para combatir en esa guerra. Las últimas que tuvo las entregó hace siete años.
No bastaba con el maíz, ahora también cempasúchil transgénico. En lugar de la flor que nos alegra y que según las tradiciones indígenas, alumbra el camino de los muertos, nos amenazan con frankensúchil.
Octavio Paredes López, del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional, se atribuyó este "logro", que según informó a los medios, es para mejorar los usos agropecuarios e industriales de la planta.
Aprovechando el caos político en México, las empresas trasnacionales de transgénicos, junto a varios investigadores y autoridades mexicanas, intentan, otra vez, que se apruebe la experimentación con maíz transgénico en el país, paso indispensable para luego aprobar la siembra comercial a gran escala. Como clones de Santa Anna en el siglo XXI, algunos funcionarios gubernamentales e investigadores no cejan en su intento de entregar el patrimonio genético del país a las trasnacionales.
Cuando los violentos hablan de paz, y los fraudulentos de legalidad y rectitud, quizás no sorprenda que los encargados de la "bioseguridad" en México llamen a experimentar con maíz transgénico en la propia cuna del maíz. Esto es lo que demanda Marco Antonio Meraz, secretario ejecutivo de la Comisión de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem), que reconoció ante la prensa que hay "presiones de las empresas trasnacionales". Como según el funcionario los transgénicos son "inevitables", la solución, afirma, sería desarrollar semillas transgénicas propias.