Introducción a los Organismos Genéticamente Modificados
06 de septiembre de 2005
Arnaud Apoteker
Una introducción acerca de los organismos géneticamente modificados.
Frente a los obvios problemas de la llamada primera generación de agrocombustibles (a partir de cultivos como caña de azúcar, maíz, soya y palma aceitera), por ejemplo su nula o negativa eficiencia energética, la industria y gobiernos, apoyados en algunos investigadores académicos, hablan de una “segunda generación” que superaría este problema, y también, supuestamente, la competencia con los cultivos alimentarios.
El libre comercio fue vendido a los mexicanos como la vía corta a la modernidad. Si México firmaba un acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, se dijo durante el gobierno de Carlos Salinas, se cerrarían las grandes brechas salariales y de estándares de vida entre nuestro país y nuestros vecinos del norte, y ya no habría razones para emigrar a Estados Unidos. Poco importaba el precio que tuviera que pagarse para alcanzar la meta. Nuestra prosperidad como nación, la modernización de su planta productiva, dependía de la formación del bloque económico.
Los maiceros son los perdedores netos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Más de 3 millones de productores de maíz, 85 por ciento de ellos campesinos, con parcelas menores de cinco hectáreas y rendimientos promedio de entre 2.5 y 5.6 toneladas por hectárea, son los responsables de la seguridad alimentaria de la población.
Pese a que son ampliamente criticados desde muchos puntos de vista, los combustibles agroindustriales siguen en alza. No es extraño, ya que según estimaciones del Financial Times, sólo en los países de la OCDE reciben hasta 15 mil millones de dólares de subsidios anuales (FT, 30/10/2007).
Subsidios públicos que van a engordar el lucro privado, a los que se suman los múltiples subsidios indirectos que reciben algunos cultivos destinados a ese fin, como el maíz en Estados Unidos.
El próximo primero de enero vencen los últimos plazos de protección del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para los productos agrícolas con mayores dificultades para competir con importaciones regionales. México seleccionó el maíz, el frijol y la leche en polvo y Estados Unidos el azúcar y el jugo de naranja para tener los plazos más largos de protección.
Vivimos en tiempos de guerra. Parecería que el solo hecho de ser indígena o campesino es una afrenta a los poderosos. La guerra contra la vida campesina es ancha y ajena y por muchas partes sentimos sus dentelladas. Empezó hace mucho, pero en días como hoy, a 10 años de la masacre impune de indígenas en Acteal, se siente más la herida.