Introducción a los Organismos Genéticamente Modificados
06 de septiembre de 2005
Arnaud Apoteker
Una introducción acerca de los organismos géneticamente modificados.
Aplastadas mediáticamente por las campañas electorales, las múltiples denuncias de los pueblos indígenas por la suplantación de su representación por parte de los partidos políticos, parecieran invisibles. Sin embargo, casi no hay una sola entidad en que las comunidades no hayan protestado por la burla de que son objeto.
En una noche estrellada en la cabecera municipal de San Pedro Chenalhó, compartiendo unos tragos, el sacerdote Miguel Chanteu conversaba plácidamente con un par de jóvenes llegados del centro del país. Las canciones de Juliette Gréco tocadas en un viejo tocadiscos, competían con el sonido de grillos y otros concertistas nocturnos.
Convencido de la vigencia de los principios de la Escuela Rural Mexicana, el maestro Ruperto Ortiz Gámez se empecinó en su rescate y en someterlos a prueba para ver si tenían vigencia. En el camino, protagonizó una enorme epopeya educativa.
Existe en el país un patrón de criminalización a los diversos movimientos sociales que se organizan para exigir justicia y reclamar derechos. Dicho patrón viene de lejos, ciertamente no inició en 2018; sin embargo, lamentablemente no encontramos un parteaguas en tiempos de la llamada Cuarta Transformación. Los movimientos no han declarado una tregua en sus luchas históricas, menos aún un sometimiento a la veda electoral que no les aplica jurídicamente, pero políticamente viven en la línea de ese fuego.
Botón de muestra del anecdotario del horror del proceso electoral en curso, Perfecto Rubio Heredia es conocido en la grilla oaxaqueña como el hombre de las tres mentiras: no es perfecto, tampoco rubio y el clan de los Heredia no lo reconoce como uno de los suyos. Pero ahora, Rubio deberá añadir un embuste más a los tres anteriores: quieren hacerlo pasar como afromexicano en una candidatura suplente a diputado por el Partido Acción Nacional (PAN).
En 1937, acompañados por dos colegas, el tornero Mónico Rodríguez, jaló desde el Mante, Tamaulipas, rumbo a Zacatepec, Morelos, con un contrato para trabajar en el ingenio. En la Ciudad de México, pasaron la noche en el rascuache hotel Regio Amatlán.