Introducción a los Organismos Genéticamente Modificados
06 de septiembre de 2005
Arnaud Apoteker
Una introducción acerca de los organismos géneticamente modificados.
Las presiones de Estados Unidos sobre las decisiones del gobierno de México respecto al maíz transgénico han continuado creciendo. De ambos lados de la frontera la desinformación y la propaganda sobre la cancelación de las importaciones mexicanas de maíz genéticamente modificado, a partir de enero de 2024, que establecía un decreto emitido en diciembre de 2020, escalaron la confrontación (bit.ly/3S5rbZP).
Pensar que México puede construir su soberanía alimentaria sin cambiar los hábitos del comer, es iluso. Aunque repelen algunos intelectuales, existe una dieta neoliberal, una manera de seleccionar, elegir y consumir los alimentos vinculada a la economía y a las formas sociales del neoliberalismo: hedonismo, estímulos sensoriales excesivos, individualismo, rechazo por lo local, etcétera.
Las cabañuelas de principios de año anunciaban que enero traería tormentas, pero pocos imaginaron la magnitud de ellas. La violencia sobre los pueblos indígenas en este primer mes del año que comienza ha adquirido tal dimensión y modalidades que da mucho en qué pensar.
Fray Miguel Concha Malo fue una figura central en el proceso de formación, expansión, consolidación e incidencia política del movimiento por los derechos humanos en México. Pionero de esta causa, su biografía personal se fundió y entremezcló con ella.
Cierra 2022 con la amenaza de demanda que Estados Unidos impone a México por restringir la importación de maíz transgénico y el uso de glifosato. No hay que darle vueltas, es un hecho cínico y deplorable. México es el centro de origen del maíz, el principal consumidor global del grano como alimento directo y es su derecho soberano decidir sobre salud pública. No tiene Estados Unidos ni sus empresas argumentos legales, pero avanzan como golpeadores basados en falsedades.
El año está cerrando con malas señales para el futuro de los pueblos indígenas y éstos no se dejan. Nuestra tierra comunal le da agua y vida a la ciudad. Queremos respeto al territorio, herencia de nuestros abuelos. Así sintetizaron en días pasados los habitantes de Milpa Alta su postura ante los intentos de las autoridades de la Ciudad de México por privarlos de su agua para satisfacer las necesidades de la industria inmobiliaria que la ahoga.