Introducción a los Organismos Genéticamente Modificados
06 de septiembre de 2005
Arnaud Apoteker
Una introducción acerca de los organismos géneticamente modificados.
El gobierno y el Congreso mexicanos, obligados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, están a la espera de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), anunciada para junio. Para el republicano el TLCAN es el peor acuerdo comercial firmado en la historia, y desde su campaña prometió cambiarlo “para que funcione en beneficio de los intereses de todos los estadunidenses”. En tanto, el gobierno de México, paralizado y en shock, no parece tener ninguna propuesta.
Hace poco más de dos años y 10 meses surgieron las autodefensas michoacanas para sacudirse del yugo de Los Caballeros Templarios. El 24 de febrero de 2013, en Tepalcatepec y la Ruana, grupos civiles se levantaron en armas contra el crimen organizado. Llegaron a controlar 33 municipios de la entidad. Hoy, salvo las policías comunitarias indígenas que tienen una historia aparte, se encuentran diezmadas.
El presidente Enrique Peña Nieto solicitó el 13 de diciembre pasado a la Suprema Corte de Justicia que invalide el decreto del gobernador de Yucatán que declara al estado libre de transgénicos. El decreto, publicado el pasado 26 de octubre, fue una respuesta a los varios amparos y acciones de resistencia emprendidas por las comunidades mayas; los apicultores; las organizaciones indígenas, campesinas, ambientales, de derechos humanos; los académicos y científicos comprometidos; la población, que por muchas razones no quiere transgénicos.
La biología sintética, una actualización de la ingeniería genética que viabiliza nuevas construcciones transgénicas y otras alteraciones en seres vivos, ha atravesado las discusiones en la conferencia global del Convenio de Biodiversidad (CDB) de Naciones Unidas, reunido desde el 4 al 17 de diciembre en Cancún, México.
Los escándalos por el saqueo de los territorios indígenas y campesinos como resultado de los proyectos energéticos y extractivos, los megaproyectos, la violencia, el crimen organizado o la urbanización salvaje ocultan el silencioso despojo verde, que también amenaza estos territorios y a sus dueños.