Introducción a los Organismos Genéticamente Modificados
06 de septiembre de 2005
Arnaud Apoteker
Una introducción acerca de los organismos géneticamente modificados.
Primero de enero de 2005. En el paraje Tres Esquinas, del municipio de Paracho, en Michoacán, se celebró con una cabalgata el onceavo aniversario del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Decenas de hombres, mujeres y niños cubrieron sus rostros con capuchas y paliacates mientras entonaban el himno zapatista. Al concluir, una persona leyó el comunicado de la asamblea general de comunidades p'urhépechas realizada un día antes. El orador anunció la creación del Consejo Comunal Autónomo y de una junta de buen gobierno. Paracho es, desde entonces, municipio autónomo.
El pasado diciembre, la Cámara de Diputados aprobó el dictamen de la Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados, más conocida como Ley Monsanto. Es una aberración, ya que no crea un marco de seguridad para la diversidad biológica, la soberanía alimentaria, los cultivos y plantas de los que México es centro de origen o diversidad, base del sustento y las culturas de campesinos e indígenas que los crearon; pero le ofrece seguridad a las cinco empresas trasnacionales que controlan los transgénicos a escala global, de los cuales Monsanto tiene 90 por ciento.
Justo cuando el interés sobre el zapatismo en el mundo se encuentra en su punto más alto, al presidente Fox se le ocurrió asegurar que es un asunto del pasado.
Recientemente, la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales firmó un acuerdo con la Confederación Nacional Campesina, para comercializar "de forma directa" la producción de miles de campesinos de esta organización. Este modelo está aplicándose en forma creciente por los grandes supermercados en todo el continente. ¿Será la nueva panacea después de décadas de promover el modelo de agricultura de exportación que ha tenido efectos devastadores para los sectores campesinos?
Citando al Popol Vuh, dice Eduardo Galeano que cuando los dioses formaron a los seres humanos, antes de encontrar al maíz, su esencia verdadera, los hicieron de madera. Estos, aunque parecían seres humanos, no tenían sentimientos y no respetaban la tierra. Los dioses creyeron que los habían eliminado, pero no: siguen existiendo y son los que gobiernan el mundo. La gente de maíz, sin embargo, está viva, y como flor que rompe el asfalto, sigue germinando.
En este mes se cumplen tres años del anuncio oficial de la contaminación transgénica del maíz campesino en México, centro de origen del cultivo. Un crimen impune, pero de ninguna manera olvidado. Un crimen intencional también, ya que las empresas y científicos que manipularon genéticamente un cultivo de polinización abierta, como el maíz, sabían que en algún momento éste se cruzaría con los cultivos campesinos.